5 ejercicios para la circulación de las piernas

Escrito por Dr. Vicente Molina
Última actualización: 9 de marzo de 2026

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La circulación venosa de las piernas depende en buena parte del movimiento. A diferencia de las arterias (donde el impulso lo genera el corazón), el sistema venoso necesita apoyo externo para vencer la gravedad: sobre todo la contracción de los músculos de las piernas y, en menor medida, la respiración y otros factores.

Cuando caminamos o movemos los tobillos, los músculos de la pantorrilla se contraen y comprimen venas (especialmente del sistema profundo) ayudando a empujar la sangre hacia arriba. Este mecanismo se conoce como bomba muscular de la pantorrilla y, de forma divulgativa, puede entenderse como un corazón periférico que facilita el retorno venoso.

La evidencia científica sobre ejercicio se ha estudiado sobre todo en personas con insuficiencia venosa crónica (IVD). En casos leves (piernas cansadas por sedentarismo o muchas horas de pie/sentado), estos ejercicios se recomiendan por su lógica fisiológica, buena tolerancia y porque suelen ayudar a mejorar síntomas, aunque la respuesta individual puede variar.

Siguiente paso (según tu caso)
Si tus síntomas encajan con un patrón venoso o no mejoran, aquí tienes el recurso adecuado:
Ejercicios para la circulación de las piernas: pies apoyados en un sofá en un salón luminoso mientras una persona hace sentadillas al fondo.

Qué es la bomba muscular de la pantorrilla y por qué mejora la circulación

Las venas de las piernas tienen que llevar la sangre hacia arriba, en contra de la gravedad, para volver al corazón. Para conseguirlo, el cuerpo utiliza dos mecanismos principales:

1) Válvulas venosas.
Son pequeñas “compuertas” dentro de las venas: se abren para que la sangre avance y se cierran para evitar que vuelva hacia abajo.

2) Bomba muscular de la pantorrilla.
Cada vez que caminamos o movemos el tobillo, la musculatura de la pantorrilla (gemelos y sóleo) se contrae y comprime las venas. Esa compresión empuja la sangre hacia arriba. Cuando el músculo se relaja, las venas se vuelven a llenar y el ciclo se repite.

En otras palabras: la pantorrilla actúa como un segundo corazón del retorno venoso durante la marcha.

Por eso, caminar, mover los tobillos o hacer ejercicios que activen la pantorrilla puede mejorar el retorno venoso y reducir la tendencia a que la sangre se acumule en las piernas, sobre todo cuando pasamos muchas horas quietos.

Cuándo la bomba muscular funciona peor

Esto ocurre con frecuencia en situaciones cotidianas como:

  • Pasar muchas horas sentado sin mover los tobillos.
  • Permanecer de pie casi inmóvil durante largos periodos de tiempo.
  • Llevar una vida muy sedentaria.
  • Tener poca movilidad en el tobillo o poca fuerza en la pantorrilla por otras circunstancias clíncias.

Cuando este sistema funciona peor, aumenta la tendencia a la acumulación de sangre en las piernas y puede elevarse la presión venosa, sobre todo en gemelos y tobillos. En la práctica, eso suele notarse como empeoramiento de síntomas a lo largo del día.

Los síntomas más frecuentes son:

  • Sensación de pesadez.
  • Hinchazón de tobillos (edema), especialmente al final del día.
  • Cansancio en las piernas.
  • Varices más visibles o molestias asociadas.

Diversos estudios en personas con insuficiencia venosa crónica han observado que programas de ejercicio dirigidos a la pantorrilla pueden mejorar la función de la bomba muscular y parámetros hemodinámicos, y en algunos casos aliviar síntomas.

Con esa base, a continuación tienes una rutina práctica de 5 ejercicios sencillos para casa.

Antes de empezar: cuándo NO hacer estos ejercicios y consultar

Estos ejercicios deben ser suaves y no deberían provocar dolor en ningún caso. Detén la actividad y consulta si aparece dolor intenso o síntomas llamativos.

Consulta de forma prioritaria si tienes:

  • Hinchazón marcada de una sola pierna, dolor y calor/enrojecimiento (sospecha de trombosis).
  • Falta de aire, dolor torácico o malestar brusco.
  • Dolor en reposo en el pie, heridas que no curan (en estos casos se debe descartar un componente arterial).
  • Hinchazón importante y persistente sin explicación, o empeoramiento progresivo pese a medidas básicas.
  • Úlcera venosa con signos de infección (dolor creciente, secreción, mal olor, fiebre).

Si tienes dudas sobre cómo proceder, mejor adaptar el plan con un profesional, especialmente si ya tienes diagnóstico vascular.

5 ejercicios para la circulación de las piernas

1. Flexión y extensión del tobillo

Ilustración del ejercicio de flexión y extensión del tobillo con flechas que indican el movimiento (dorsiflexión y flexión plantar).

Este es uno de los ejercicios más simples y útiles, especialmente si pasas muchas horas sentada.

Al movilizar el tobillo, activas la pantorrilla y favoreces el retorno venoso.

Cómo hacerlo

  1. Siéntate o túmbate con las piernas estiradas.
  2. Lleva los dedos del pie hacia ti (dorsiflexión).
  3. Después estira el pie hacia delante (flexión plantar).
  4. Haz 15–30 repeticiones.
  5. Repite 1–3 veces al día según tolerancia.

Consejo: mejor varias tandas cortas repartidas que una sola muy larga.

2. Elevaciones de talones

Ilustración de elevación de talones de pie con apoyo en una silla (subida a puntillas) para activar gemelos y mejorar el retorno venoso.

Las elevaciones de talones son uno de los ejercicios más utilizados para activar la bomba muscular venosa.

Este ejercicio activa de forma directa la musculatura de la pantorrilla (gemelos y sóleo), fundamentales para la bomba muscular venosa.

Cómo hacerlo

  1. Ponte de pie con los pies separados al ancho de las caderas.
  2. Apóyate suavemente en una silla si necesitas estabilidad.
  3. Eleva los talones hasta quedar de puntillas.
  4. Mantén 1–2 segundos arriba.
  5. Baja lento hasta apoyar el pie completo.
  6. Haz 10–15 repeticiones, 2–3 series.

Progresión simple: si te resulta fácil, aumenta repeticiones o series antes de buscar variantes más exigentes.

3. Caminar de puntillas y sobre los talones

Ilustración comparativa de andar de puntillas y andar de talones para activar gemelos y tibial anterior y favorecer el retorno venoso.

Este ejercicio activa distintos grupos musculares de la pierna y mejora la movilidad del tobillo.

Es útil como complemento y suele tolerarse bien.

Cómo hacerlo

  1. Camina 20–30 segundos sobre las puntas de los pies.
  2. Después camina 20–30 segundos apoyando solo los talones.
  3. Haz 2–3 ciclos.

Nota: si tienes inestabilidad de tobillo, hazlo cerca de una pared o utiliza un apoyo.

4. Pedaleo en el aire

Ilustración del ejercicio de bicicleta en el suelo, con movimiento circular de piernas indicado por flechas, para mejorar la circulación venosa.

Este ejercicio puede ser útil para personas que pasan muchas horas sentadas y no pueden ponerse de pie.

Es una forma sencilla de mover cadera, rodilla y tobillo. No es el ejercicio más específico de pantorrilla, pero suma por movimiento global.

Cómo hacerlo

  1. Túmbate boca arriba.
  2. Eleva las piernas ligeramente.
  3. Realiza movimientos de pedaleo suaves.
  4. Haz 3 tandas de 30–60 segundos, descansando entre tandas.

Si molesta la zona lumbar: reduce el rango o apoya las manos bajo la pelvis.

5. Sentadillas suaves

Ilustración de sentadilla parcial y sentadilla profunda en vista lateral para activar musculatura de piernas y favorecer la circulación venosa.

Las sentadillas activan varios músculos de las piernas y pueden ayudar a movilizar la sangre, pero deben ser controladas y adaptadas a tu nivel. No buscan fatigar, sino mover y activar.

Cómo hacerlo

  1. Coloca los pies al ancho de los hombros.
  2. Flexiona las rodillas lentamente, bajando hasta una posición cómoda.
  3. Sube de forma controlada.
  4. Haz 8–12 repeticiones, 2–3 series.

Adaptación: puedes apoyarte en una silla o hacer una sentadilla a silla (sentarte y levantarte) si es más seguro.

Cuánto tiempo hacer estos ejercicios

Para notar beneficio en síntomas venosos no hace falta entrenamientos largos. En la mayoría de los casos basta con:

  • Dedicar 10–15 minutos al día.
  • Repartir el movimiento en varias tandas.
  • Combinar los ejercicios con caminar de forma regular.
  • Evitar periodos prolongados sin moverte.

Si trabajas sentada, intenta levantarte y mover tobillos/pantorrilla cada 30–60 minutos.

Otros hábitos que ayudan a mejorar la circulación de las piernas

Los ejercicios son útiles, pero funcionan mejor cuando se combinan con otros hábitos saludables:

  • caminar con regularidad,
  • evitar el sedentarismo prolongado,
  • mantener un peso saludable
  • y elevar las piernas unos minutos al final del día.

En personas con síntomas venosos (varices, edema), puede ser útil el uso de medias de compresión, especialmente en días largos de pie o si hay hinchazón.

Cuándo consultar con un especialista

Estos ejercicios pueden ayudar a aliviar síntomas leves, pero no sustituyen una valoración médica cuando hay enfermedad venosa.

Consulta si presentas:

  • varices visibles que progresan con el tiempo,
  • hinchazón persistente en tobillos o piernas,
  • dolor o pesadez que no mejora pese a medidas básicas
  • y/o cambios en la piel (oscurecimiento, eccema, endurecimiento) o aparición de heridas.

Un especialista puede valorar la causa del problema y recomendar el tratamiento más adecuado.

Conclusión

La bomba muscular de la pantorrilla (gemelos y sóleo) es fundamental en el retorno venoso de las piernas. En personas con insuficiencia venosa crónica, el ejercicio dirigido a activar esta bomba ha mostrado mejorar su función, algunos parámetros hemodinámicos y, en muchos casos, ayuda a aliviar síntomas.

Incorporar movimientos sencillos como flexionar los tobillos, elevar talones o caminar con regularidad puede ayudar a reducir la pesadez, mejorar la tolerancia a estar de pie o sentado y aliviar la sensación de piernas cansadas.

Si los síntomas son persistentes, progresan o aparecen signos de alarma, conviene una valoración especializada para descartar problemas que requieren tratamiento específico.

Referencias científicas

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Vicente Molina Nácher, cirujano vascular (autor en Cuidado y Salud)
Angiólogo y cirujano vascular

Angiólogo y cirujano vascular. Escribo y reviso guías sobre salud vascular (venas y arterias) con enfoque práctico y basado en evidencia. También superviso la revisión científica del sitio para mantener la información clara y actualizada.