Una media de compresión funciona aplicando presión externa controlada sobre la pierna, mayor en el tobillo y progresivamente menor a medida que asciende hacia la pantorrilla y el muslo. Este gradiente está diseñado para favorecer el retorno venoso, es decir, ayudar a que la sangre vuelva desde las piernas hacia el corazón.
En la insuficiencia venosa, las venas de las piernas pueden dilatarse y sus válvulas no cerrar correctamente. Como consecuencia, parte de la sangre tiende a acumularse en tobillos y pantorrillas, lo que produce pesadez, hinchazón, tensión o calambres. Al ejercer presión desde el exterior, la media reduce el diámetro venoso, mejora la función valvular y disminuye la acumulación de sangre.
Además, la compresión también actúa sobre el sistema linfático, ayudando a reducir la cantidad de agua que se acumula en tejidos blandos. Por eso muchas personas notan que, al final del día, la pierna está menos hinchada cuando utilizan una media correctamente ajustada.
No se trata de apretar sin más.La presión debe ser gradual y debe adaptarse a cada situación. Una compresión insuficiente puede no ser efectiva; una excesiva, si no está indicada, puede resultar incómoda o inapropiada.
Es decir, la media no cura la causa de las varices o de la insuficiencia venosa, pero mejora el retorno sanguíneo y alivia los síntomas cuando se elige y utiliza de forma adecuada.
